Antes de sumar material al atlas conviene saber cómo se verifica, qué se conserva y qué queda fuera. Estas respuestas resumen los criterios que aplicamos a cada ficha, mapa o cronología del proyecto.
Una fuente verificable es cualquier documento que otra persona pueda consultar y contrastar: cartas topográficas del IGM, actas municipales, registros de vialidad, fotografías con fecha o referencia de archivo, y testimonios orales con nombre y contexto de la entrevista. No alcanza con una mención suelta en un foro ni con una imagen sin procedencia. Cuando una afirmación depende de una sola fuente, lo indicamos en la ficha y la marcamos como dato en revisión.
Cada ficha documental separa tres niveles: hechos respaldados por documentos citables, inferencias razonables a partir de esos documentos y preguntas abiertas. Por ejemplo, si un mapa de 1940 muestra un puente y una foto aérea de 1970 ya no lo registra, sabemos que existió y podemos inferir que fue desmontado o cubierto, pero no afirmamos la causa sin otra fuente. Las hipótesis de trabajo se enuncian como tales y quedan visibles para quien quiera discutirlas.
Los mapas comparativos superponen capas históricas sobre una base actual para mostrar desplazamientos de trazados, no para decorar. Se indica la escala original de cada carta, el año de levantamiento y la institución que la publicó. Cuando un topónimo aparece con variantes ortográficas entre hojas, lo consignamos sin corregirlo, porque esa variación también es información. La superposición se hace con transparencia y sin retoques que oculten diferencias entre capas.
Los testimonios se registran con nombre, lugar y fecha de la conversación, y se citan como fuente oral, no como prueba definitiva. Aportan detalles que ningún documento escrito recoge: nombres de aguadas, atajos, rutinas de arrieros, puntos de referencia que no figuran en la cartografía. Cuando un relato contradice un documento, no lo descartamos ni lo imponemos: lo dejamos asentado como discrepancia y buscamos una tercera fuente que ayude a entenderla.
No publicamos reconstrucciones sin trazabilidad, ni afirmaciones sobre causas, responsables o consecuencias que no estén respaldadas por documentos o testimonios identificados. Tampoco presentamos imágenes como prueba de hechos: las fotografías ilustran el tema, no lo demuestran. Si un dato no puede confirmarse, se enuncia como hipótesis de trabajo o directamente no se incluye. Ese límite es parte del método, no una carencia.
Quien tenga fotografías fechadas, mapas antiguos, actas o recuerdos vinculados a caminos vecinales, pasos de montaña, puentes olvidados o estaciones de servicio históricas puede escribirnos para coordinar la revisión del material. También respondemos consultas sobre metodología, uso de fuentes o criterios de cita. Los canales de contacto y las condiciones de uso del archivo están detallados en las páginas correspondientes.
Para conocer cómo se gestionan los datos enviados y qué se hace con el material recibido, se puede consultar la política de privacidad y las condiciones de uso del archivo.
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